Era un viaje que no estaba contemplado, por tener ya
planeado un viaje a Europa el mes que entra, pero ¿cómo decir que no a una despedida de españoles siendo
yo el único mexicano invitado?
Al llegar me di cuenta de que Nueva Orleans no es la
gran cosa, pero fue agradable caminar un rato. Al llegar a la calle Canal, se
me figuraba la calle Madero en Monterrey, pero lleno de tiendas de regalos y
farmacias en lugar de ferreterías (en la esquina de Juárez y Xicoténcatl). De
un lado estaba el “French Quarter,” del otro lado estaba el centro. En el
French Quarter estaba lleno de edificios disque estilo francés (voy a comprobarlo
el mes que entra), pero las calles muy sucias.
En el “French
Market”, dentro del “French Quarter” me tocó probar un queso manchego español
auténtico. Como no me gusta el jamón y no había sándwiches de puro queso se me
hizo fácil pedir un platillo de queso manchego. Para mi sorpresa, era platillo
de reyes. Las almendras españolas saladas saben mejor que los pistaches, el pan
estilo europeo delicioso y las aceitunas ni se diga, y de postre uvas y ate de
membrillo.
La “Hand Grenade”
es la bebida más potente en todo Nueva Orleans supuestamente. No me encanta el
sabor lima-limón, pero estaba buena. Puede que sea más eficiente trabajando de
noche que de día, pero no tengo la energía española que te deja estar despierto
toda la noche. Al llegar al punto donde todos se dispersan entre la multitud,
el alcohol te tiene en el “punto más feliz,” y el ver que un amigo quedó temporalmente
como gaznápiro no te queda de otra más que solidarizarte y llevarlo al hotel a
dormir. Nunca he prdido la cabeza y sigo con el firme propósito de no hacerlo
nunca.
Después de unas 8 horas me despierto, y estando todos
dormidos me bañé y llegué a tiempo a misa de 11:00 en la Catedral de San Luis.
Crucé el río Mississippi en barco, fui al “Aquarium of
the Americas,” nos echamos una coca frente al río Mississippi con jazz en vivo, luego a un masaje de chinos o japoneses.
Y sí, aunque esto no es Castellón, Valencia, España (donde está Villarreal), sigo pensando ir algún día. En la noche estuvimos en el
casino Harrah’s. Un buffette bueno, y lo más importante aquí es que había soñado
ya antes con un lugar muy parecido a esta foto:
No gastar más de 20 dólares es disciplina. Al día
siguiente fuimos a los pantanos y luego de regreso a Odessa. Ha valido la pena
y por mucho esta convivencia. Gracias a todos que hicieron esto posible y ¡que se
repita!
Frases del viaje:
“Necesito un helicóptero medicalizado”
“¿Dónde estáis?”
“¡Os repetís más que el ajo!”
Así hablan en España