sábado, octubre 23, 2021

The trees were still green


It was the first weekend of October. While not as hot as it was this past summer, it was still hot. There were pumpkin patches everywhere in the Dallas Arboretum to remind us of the changing seasons, but the trees were still green.



As it now takes me about the same amount of time to fly from Dallas to the Twin Cities as it used to take me to drive from Odessa to the Guadalupe Mountains or to the Ruidoso/Cloudcroft area, I decided to book this trip back in July, thinking that the peak fall foliage season would be around the second weekend of October. 

The Museum of Russian Art was not as good as any of the museums that I visited in Russia, but it was worth finding that out: 



Lakewood Cemetery had a nice mausoleum and beautiful trees, but most of them were still green:










Except for this stained glass, the American Swedish Institute was nicer on the outside:






The Minneapolis Institute of Art is worth a visit. It's not just nice, it's free. European art will always be the best, but some American and Asian art was worth seeing as well:










You can walk between the Cathedral of Saint Mary and the Sculpture Garden/Walker Art Center area:









Visiting the Mall of America is a cultural visit:








Como Park had some interesting animals, but the Japanese Garden was the best. Japanese Maples were changing colors, but most other trees were still green:



St. Agnes Church had an Opera-style choir:

The Landmark Center was nicer on the outside:





St. Paul's Cathedral was just about as beautiful on the outside as it was inside. Some renovations are needed:






Thinking that there might be more fall colors outside the city I decided to head east and visit Afton State Park, which is right at the border with Wisconsin, but except for four maples on a parking lot, most trees were completely green:





We had Columbus Day off, so I had an extra half-day to visit some places. Trees were slowly changing, but most trees in the Twin Cities were still green:










On the western side of the metro area, the Minnesota Landscape Arboretum had areas of sugar maples that were near peak (unlike most of those that were a few miles farther east), so I got my fall foliage fix this year before heading to the airport and flying back to Dallas later on that afternoon:









Just like these trees, I'm at my best before I go to rest. Definitely not a morning person.



domingo, septiembre 26, 2021

Conociendo y reconociendo Dallas


Vivir aquí es un estrés diferente al de vivir en Odessa, Texas o en Monterrey México. Por ahora sigo en el proceso de adaptación. Se siente diferente volver a visitar lugares que antes habías visitado de turista, pero ahora siendo el lugar en el que vives.






Esto es un bosque urbano. A
ún sin los rascacielos ni el arte europeo (o de otras partes) que hay por aquí, los árboles siempre mejoran el paisaje, aunque sea sólo para tapar los postes y los cables en algunas zonas. Si los edificios son feos, o el barrio no es el mejor, estos ayudan a tapar lo feo o a “maquillarlo” a la vista. Cabe aclarar que casi todos los edificios son bonitos.

















En lo que me sigo preparando para poder pasear a quienes vengan a visitar (conociendo y reconociendo Dallas), no me queda m
ás que pensar que el haber escogido esta zona metropolitana, done la mitad de mi alma quedó anclada desde el verano del 2012 al negarse una visa de trabajo (mientras la otra mitad ha seguido y seguirá en Monterrey), que esta ha sido la mejor decisión que he tomado hasta ahora. La mejor forma de agradecerlo es sirviendo a la comunidad a la que enseño.



Por más que quisieran muchos, es imposible predecir con certeza el futuro y los imprevistos que cambian los planes como el coronavirus, pero tengo fe en que este proceso de adaptación me va a seguir ayudando a evolucionar de una manera favorable que me permita seguir viviendo aquí al menos hasta la jubilación. A mis amigos y familiares de confianza, son siempre bienvenidos. Dallas y sus alrededores te esperan.

lunes, agosto 16, 2021

Cosas que a poca gente le importan

Algo que no he confesado aquí es que llevo casi tres años batallando con la rosácea. En ciertos días tengo excesiva resequedad en la cara, sobre todo en la zona del bigote. Empieza como una especie de caspa en la cara que ha llegado a salir varias veces en un mismo día a pesar de limpiar con agua y aplicar crema humectante con hialuronato de sodio (de esas de humectación profunda). Al limpiarme la cara me quedan manchas rojas. Un doctor me recomendó antibiótico disque por una bacteria que la causa y me ayudó para luego regresar tiempo después de dejar el antibiótico. Otro doctor naturista me recomendó lo suyo y no hizo efecto. Una doctora que me recomendaron me dice que suele haber alergias a ciertos alimentos, y que al evitarlos mientras se tratan con unas gotas ha habido gente que mejora en la rosácea. Al vivir a unos 880 kilómetros de mi casa (o la casa de mis papás) no es factible para un maestro que vive fuera regresar a Monterrey hasta diciembre para dar seguimiento. Mientras tanto me pidió evitar leche de vaca y sus derivados, soya, cítricos, almendras, cacahuates, y nuéces de árbol. Fácil, ¿no?

Para quienes me conocen saben que tengo gustos muy especiales, y no por ser maleducado, pero son tantos los alimentos que no me gustan que tengo pocas opciones, sobre todo en cuanto a fuentes de proteína se refiere. Esto es porque la textura y/o el sabor de la comida que no me gusta me provoca náuseas. No soy vegetariano, pero puedo comer sólo picadillo, carne de hamburguesa de res y queso. Nada de huevo, frijoles, pollo, mariscos, animales exóticos, etc. Aunque puedo comer lácteos que no son de vaca, me recomendaron no consumir leche de cabra, quesos de cabra u oveja todos los días. Siendo que estaba acostumbrado a comer picadillo o hamburguesa dos veces por semana y el resto de las comidas queso o leche, vi que esto no viene fácil.


El plan era para cenar preparar picadillo el lunes para que dure hasta el jueves y luego ir el viernes al Whataburger o al Shake Shack, luego los fines de semana cenar queso de cabra u oveja. Para las comidas y desayunos pensaba tomar licuado de proteína de chícharo. Mi departamento es muy chico y al cocinar picadillo se queda el olor aquí por varios días, así que voy a tener que buscar más licuados de proteína vegetal o de colágeno. ¿Y para las salidas? Ya veremos.

He estado visitando todas las tiendas especiales en Dallas buscando estos licuados. He estado poquito a poco probando distintos quesos de oveja o de cabra para ver cuál es el mejor. Las tiendas más bonitas son las más caras para hacer el super de la semana, pero a veces solamente ahí se pueden encontrar las cosas que uno necesita:




Estoy con la ilusión de poder comer ya de todo en Navidad y a la vez no tener rosácea. Estoy con la ilusión se que esto me lleve a cosas buenas en cuanto a la salud se refiere. A los que me conocen saben que desde chico he estado tomando los productos Omnilife. Aunque mi salud ha mejorado bastante a no necesitar de doctor cada que me daba una gripa, parece que hay algunas cosas para las que sí necesitamos de doctores aunque no haya accidentes ni lesiones. Por ahora si alguien viene a Dallas, aunque no voy a estar en dieta vegana, puedo recomendarles dónde encontrar proteína vegana. Mientras tanto, el picadillo con papas se va a quedar con puras papas: 



Aunque comparto mi blog, sabiendo que pocos lo leen, esto está para poder recordar las experiencias que he vivido. Algo como esto a poca gente le importa, pero si tú leíste hasta aquí, ¡gracias!